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Esta tarjeta de crédito no te dejará comprar al superar tu huella de carbono anual

Esta tarjeta de crédito que no te deja comprar si superas tu huella de carbono anual

Cada vez surgen ideas más creativas y curiosas para reducir la huella de carbono que emitimos al año a la atmósfera -y que demanda ser urgentemente reducida-. La última es una tarjeta de crédito que te impide comprar cuando superas su límite.

El consumismo exacerbado, un modelo económico que no está alineado con los ciclos de la naturaleza ni con el respecto a los recursos del planeta, el desperdicio de alimentos o la generación de residuos prácticos son algunos de los factores detrás del cambio climático, cuyas consecuencias devastadoras han propiciado sequías, hundimientos, aumento de las temperaturas, subida de las aguas de los mares o desastres naturales más virulentos y frecuentes en los últimos años.

Para frenar su impacto y buscar nuevas alternativas que permitan desarrollar un consumo responsable y reducir de forma individual la huella de CO2 que emitimos a la atmósfera –algunas directrices para ello son tener menos hijos, no coger vuelos largos, optar por el transporte urbano o la bicicleta y adoptar una dieta basada en plantas-, nace Doconomy, una tarjeta de crédito que se interrumpirá en el momento que tus compras hayan superado el límite de carbono estipulado para el año.

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“Nos dimos cuenta de que poner un límite que bloquea su capacidad para completar la transacción es radical. . . pero es la forma más clara de ilustrar la gravedad de la situación en la que nos encontramos”, revela a Fast Company Johan Pihl, uno de los fundadores de este think tank con sede en Suecia que está lanzando la nueva tarjeta en colaboración con la Secretaría de Cambio Climático de las Naciones Unidas y Tarjeta MasterCard. “Necesitamos abordar cómo nuestro consumo está afectando a nuestro planeta”.

Doconomy lanzará dos versiones de la tarjeta a finales de este año. Una solamente rastrea su huella de carbono a medida que gasta, y la otra, llamada Do Black, toma el paso adicional de establecer un límite estricto en su huella para el año.

Inicialmente, los datos utilizados para calcular el impacto de cada compra serán imprecisos: el sistema extrae el código de categoría de un comerciante que lo clasifica como un tipo particular de tienda, luego realiza un cálculo basado en la huella de carbono general de la industria -no importa que compres comida rápida, en una tienda de ropa o un vuelo de avión-.

El límite se basa en un cálculo específico por país de la cantidad de carbono que puede emitir cada ciudadano para mantenerse al día con el objetivo de 2030 de reducir las emisiones a la mitad. En el futuro, el cálculo del impacto se vinculará a artículos online específicos en un recibo para hacerlo más preciso.

Doconomy también conectará a los consumidores con las compensaciones, todas examinadas a través de las Naciones Unidas, aunque está más interesada en cambiar los patrones de consumo que en aliviar la culpa. “Este es un esfuerzo muy educativo más que cualquier otra cosa”, apunta Mathias Wikström, cofundador de Doconomy. Lo más importante no es dejar de gastar, sino empezar a entender, visualizar su huella, empoderarse y tomar decisiones más responsables hacia el planeta, la biodiversidad y la propia sociedad.

De este modo, mientras las ciudades se hacen más inteligentes, sostenibles y basadas en el transporte urbano, la agricultura transiciona a un modelo de producción ecológico y local o el sistema energético se rediseña para dar paso a un mix renovable, soluciones como la presente pueden suponer un importante apoyo. En Suecia, tal y como revelaba Doconomy, el 60% de la huella de carbono de una persona está vinculada al consumo. A escala masiva, los cambios en el consumo pueden equivaler a reducciones significativas en la huella más amplia de un país.

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La solución se antoja una herramienta poderosa para ilustrar el peso de las decisiones individuales y cambiar el modelo de consumo. “A nivel personal, creo que es difícil; no hay muchos gobiernos o empresas que compartan sus ideas sobre cómo alcanzar los objetivos de 2030”, dice Wikström. “Todo el mundo está hablando sobre el hecho de que es importante. Pero como persona, me gustaría entender más. ¿Cuándo estoy siendo demasiado una carga? ¿Y cuándo estoy haciendo un buen trabajo? Usar la tarheta Do Black es una forma de ilustrar eso”. 

Fuente | Fast Company

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.