La Unión europea no ceja en su empeño por reducir las diferencias tarifarias de las comunicaciones entre los países miembros de la Unión. En junio de 2017 acabó roaming, obligando a las operadoras a eliminar el coste por la comunicación en itinerancia dentro de los países europeos.

A partir del próximo miércoles, las operadoras europeas no podrán facturar a sus clientes más de 19 céntimos de euro (más IVA) por cada minuto de llamada con origen y destino a un país miembro de la UE, y de 6 céntimos (más IVA) por cada SMS que se envíe con destino a estos países.

Esta medida viene a corregir las enormes diferencias en el precio de las llamadas entre países miembros, entre los que existían tarifas hasta diez veces superiores a la media del resto de países.

A partir del próximo miércoles, las diferencias en el precio final máximo que pagarán los ciudadanos europeos que realicen llamadas intracomunitarias será el equivalente al IVA que aplica cada estado, que varía entre el 17% y 27%. En España se aplicará un 21% de IVA a la tarifa máxima que impone la Unión Europea.

La medida solo se aplica a las tarifas de usuarios privados, pero no a las tarifas de empresa. Además, también quedarán excluidos aquellos usuarios que ya incluyan un precio fijo mensual por volumen en este tipo de servicios incluido en su tarifa, aunque si el usuario considera que tras la nueva medida se encuentra en una posición de desventaja, puede solicitar el cambio de tarifa.

Cabe destacar que, al igual que ya sucedió con la eliminación del roaming, solo los países que forman parte de la Unión Europea están incluidos en esta reducción en el precio de las llamadas y SMS en Europa, y que países como Andorra no forman parte de este acuerdo.

No obstante, algunos países que no forman parte de la Unión Europea, como Liechtenstein, Noruega o Islandia, sí serán incluidos en los próximos meses.

El vicepresidente para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ha destacado la medida como “[…] un ejemplo concreto de cómo el Mercado Único Digital favorece a los ciudadanos en su vida diaria”.

Con esta medida la Unión Europea no solo busca acabar con la desigualdad de criterio al establecer las tarifas telefónicas, sino que también abogan por impulsar la competitividad a nivel europeo.