Salud

Las pesadillas no son tan malas como crees: ¿y si te ayudasen a sobrevivir?

Las pesadillas no son tan malas como crees: ¿y si te ayudasen a sobrevivir?

Las pesadillas son un sueño recurrente que nos hace pasar mala noche, despertar aturdidos y empapados y en sudor o tener miedo. Sin embargo, la teoría de simulación de amenazas apunta a que podría ser un genial mecanismo para la supervivencia.

Entre algunas de las pesadillas más frecuentes nos encontramos con dientes caidos, exámenes suspensos, peleas con la pareja, muerte de seres queridos, ser perseguido por una figura misteriosa, caídas al vacío o una sensación de parálisis. Según el psicológo evolucionista y neurocientífico finlandés Antti Revonsuo estos sueños terroríficos desempeñarían una función esencial en nuestra existencia, ayudándonos a superar nuestras ansiedades y meidos en un entorno libre de riesgos, preparándonos mejor para el día a día.

El especialista desarrolló una interesante hipótesis para entender la función de las pesadillas, que han evolucionado desde nuestros antepasados, que seguramente soñaban con ser perseguidos por animales de presa, hasta nosotros. Tras percibir que los sueños suelen contener más emociones consideradas negativas, como la ira o el miedo, que positivas, comenzó a formular la llamada teoría de formulación de amenazas.

Esta dice que los sueños a menudo nos llevan a través de eventos estresantes o de miedo como una forma de prepararnos para la realidad. Al ensayar la percepción de la amenaza y la evitación en nuestro sueño, tenemos una mejor oportunidad de reaccionar con éxito a las amenazas durante la vigilia, ya sean estas despertarnos a tiempo para ir a trabajar o huir de un animal hambriento.

Qué son los sueños lúcidos y cómo puedes lograr tener uno

La teoría de simulación de amenazas también contribuye a explicar por qué estar perseguidos por el bosque es un sueño recurrente a pesar de que viviamos en ciudades. Con el tiempo, los humanos hemos aprendido a temer a animales peligrosos, al ostracismo social y a fenómenos meteorológicos extremos como parte de nuestra superviviencia. De esta manera, nuestro miedo ha evolucionado para ser especialmente sensible a tales amenazas, por lo que es probable que estos temores arraigados aparezcan en nuestros sueños.

La vida que tenemos durante la vigilia también incide en nuestros sueños. En un estudio llevado a cabo en 2005, Revonsuo y su compañera neurocientífica Katja Valli se propusieron analizar si los eventos amenazantes reales que alguien experimenta mientras está despierto afectarían la frecuencia y severidad de las amenazas de sus sueños. Para ello, examinaron los informes de sueños de niños traumatizados y no traumatizados, descubriendo que el trauma de la vida real se cuela en las rendijas de los sueños dando forma a pesadillas más recurrentes.

En comparación con un grupo de niños finlandeses que habían sido criados en un ambiente relativamente seguro, los niños kurdos del norte de Irak que enfrentaron violencia militar regular estudiaron reportaron un mayor número de amenazas en sus sueños. No solo las amenazas que encontraron en los sueños fueron más severas, sino que también recordaron más sueños en general. El trauma condujo a una mayor activación del sistema de simulación de amenazas de los niños, que funcionaría como una forma de protección contra las crecientes amenazas en su entorno de vigilia.

Otra investigación de 2014 de estudiantes de medicina dirigido por la neuróloga Isabelle Arnulf analizó los sueños relacionados con la ansiedad que genera tener un examen: el 60% de los encuestados aseguraron haber tenido pesadillas con el examen de ingreso a la facultad la noche anterior. Estos obtuvieron mejores resultados el día del examen.

Fuente | Curiosity

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.