Salud

La ganadería intensiva incrementa el riesgo de sufrir epidemias mundiales

La ganadería intensiva incrementa el riesgo de sufrir epidemias mundiales

La demanda mundial de ganado y las explotaciones industriales de carácter intensivo aumentan las papeletas de que suframos más epidemias a lo largo de los próximos años.

Proteger los bosques y la vida silvestre es fundamental para evitar pandemias como la de la Covid-19. Sin embargo, prácticas como la ganadería intensiva, cuyo modelo es insostenible, pueden causar nuevas crisis sanitarias por varias razones.

En primer lugar, las prácticas agrícolas intensivas, como la cría de ganado, han llevado a un mayor riesgo de epidemias. En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, investigadores del Reino Unido advirtieron sobre el alto número de ganado, la baja variedad genética y el uso excesivo de antibióticos, mostrando que está llevando a la propagación de especies patógenas entre los humanos.

Los investigadores estudiaban la evolución de una bacteria encontrada en el ganado, Campylobacter jejuni. Esta bacteria es la principal causa de gastroenteritis en países de altos ingresos. Descubrieron que esta cepa de bacterias específica para el ganado surgió coincidió con un aumento significativo en el número de ganado en el siglo XX. La agricultura intensiva condujo al cruce de la bacteria del ganado para infectar a los humanos, creando un importante problema de salud pública.

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El equipo estudió las secuencias del genoma de C. jejuni de 1.198 aislamientos de casos clínicos, procedentes de diferentes países. Los datos se obtuvieron de estudios publicados y aislaron genomas en el Centro Nacional de Información Biotecnológica. Las muestras fueron recolectadas principalmente del Reino Unido (60%), España (12%) y los Estados Unidos (10%). Se recolectaron muestras de fuentes ambientales, rumiantes (como ganado), pollos, mascotas y aves silvestres.

Los resultados arrojaron que la especialización del huésped condujo a clones endémicos y epidémicos que se diseminaron a nivel mundial entre el ganado. La investigación muestra que la vasta industria ganadera mundial también ha dado lugar a la aparición de cepas especializadas, lo que ha aumentado significativamente el riesgo de infección humana.

La destrucción de la biodiversidad, otro factor peligroso que agrava el riesgo

Los cientifícos señalan que la única especie responsable de la pandemia de COVID-19 es la nuestra y recuerdan la importancia de proteger los bosques y la biodiversidad para protegernos de la aparición de enfermedades y pandemias como la que hoy nos asola: la ganadería industrial está vinculada a destrucción mundial de estos espacios, ya que entre el 75% y el 80% de la deforestación mundial se asocia a la expansión agrícola, tanto para obtener pastos para ganadería como para la producción de piensos.

Estudios apuntan a que el 31% de los brotes de enfermedades emergentes están relacionados con el cambio en el uso de la tierra, incluido el VIH, el Ébola y el Zika, debido a la invasión humana en las selvas tropicales. También se calcula que el 73% de todas las enfermedades infecciosas emergentes se originan en animales y que la ganadería transmite una cantidad extraordinaria de virus, como los coronavirus y los virus de la influenza, a los seres humanos.

Otros problemas de salud graves a los que nos expone la ganadería industrial son la contaminación del aire con amoníaco y el agua con nitrógeno, o la propagación de la resistencia a los antibióticos, uno de los problemas de salud más importantes de hoy en día, responsable de 33.000 muertes anuales en Europa, y con un pronóstico de diez millones de muertes al año en todo el mundo para 2050.

El modelo nos empuja al colapso: desde Greenpeace recuerdan que uno de cada cinco euros del presupuesto global de la UE se destina, de forma directa o indirecta a través de la producción de piensos, a la ganadería industrial. En nuestro país, el 93,7% de la producción de carne de cerdo, el 94,2% de la carne de aves de corral y el 80,6% de la leche y otros lácteos proceden de este modelo cruel, contaminante e insostenible. 

Fuente | Organic Facts/Greenpeace

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.