Salud

El truco para hacer pesto sin albahaca usando algo que tiras a la basura

El truco para hacer pesto sin albahaca usando este desperdicio

Si te gusta cocinar la emblemática salsa pesto pero te has quedado sin albahaca o quieres aprovechar un resto que sueles tirar a la basura sin darle uso, presta atención al siguiente truco.

La salsa pesto es una de las preparaciones más reconocibles y apetitosas de la gastronomía italiana. Esta salsa, calórica pero sana y sabrosa gracias a la presencia de productos como los frutos secos o el aceite de oliva, es ideal para acompañar diferentes preparaciones como los Gnocchi y múltiples variedades de pasta.

La receta de pesto suele prepararse combinando varias hojas de albahaca fresca, un diente de ajo, un cuarto de taza de piñones -que se pueden sustituir por alternativas más económicas como los anacardos o las almendras- media taza de parmesano rallado, pimienta recién molida y sal al gusto y dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Para que salga bien, es importante picar bien la albajhaca y triturarla con el ajo y los piñones en la batidora, incorporando poco a poco el aceite de oliva virgen hasta lograr la textura adecuada, finalizando con el parmesano y ajustando la sal y la pimienta. Puedes hacer muchas variaciones, como apostar por la variedad de pesto rosso introduciendo tomate seco, añadir guacamole o aguacate fresco, hacerlo ligeramente picante con un poco de chile, etc…

¿Y si no tengo albahaca fresca en casa?

Tanto si no tienes albahaca fresca como si quieres aprovechar un desperdicio común de hortaliza que acaba en la basura sin sacarle partido, puedes sustituir la albahaca por los tallos de las zanahorias. 

Lo más importante es limpiarlos bien, ya que especialmente si las acabas de coger de la huerta, es más que probable que vengan con tierra o arenilla. Lo recomendable es sacudirlas primero un poco y cortar las hojas de los tallos más gruesos, dejando las ramificaciones más finas. Deposita los tallos de zanahoria en un recipiente con agua y lávalos y enjúagalos a conciencia, secándolos con un paño limpio. El sabor -y el aroma- son muy parecidos a la característica albahaca.

Otros cocineros se decantan por sustituir la albahaca por espinacas frescas. El pesto se presta a ser elaborado con muchas verduras: puedes hacerlo naranja con zanahorias, calabaza y guindilla o apostar por elaborarlo de cilantro, brindándole un toque latino.

Recuerda que la salsa debe incorporarse en el último momento, caliente y justo antes de ser servida. Puedes conservar la salsa en un recipiente hermético o frasco de cristal en el frigorífico, aunque es recomendable cubrir la parte de arriba con una fina capa de aceite de oliva o papel film para que no se oxide. En el congelador dura varios meses.

Seguramente se te haya abierto el apetito y ya estés pensando qué le vas a añadir a tu próximo plato de espaguetis.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.