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Cómo saber si puedes comerte la corteza del queso, según un experto

Cómo saber si puedes comerte la corteza del queso, según un experto

La corteza de un queso puede estar elaborada a partir de elementos naturales,como vino o aceites, o productos artificiales como ceras. Solo las cortezas naturales son comestibles, y deberías desechar el resto. Te lo explica un experto.

Ante el queso uno siempre se relame. Es un alimento muy consumido y en general deseado, buen acompañante del vino y tan efectivo por sí mismo que las tablas de queso siempre son un acierto como cena o aperitivo, si no se tienen muchas ganas de cocinar.

Y si bien de este lácteo se puede hablar y preguntarse infinidad de cuestiones al respecto,una de ellas, quizá la más frecuente, sea, ¿es comestible la corteza del queso?

Pues como casi siempre, nada es absoluto y esto depende del tipo de producto.

Así, existen cortezas naturales que pueden comerse sin problema. Hacerlo o no dependerá del gusto personal de cada paladar.

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Otras en cambio están elaboradas de forma artificial, y por ello, deberán desecharse.

Como contempla la legislación española en lo relativo a normas de calidad para los quesos, los materiales permitidos para su recubrimiento y tratamiento de superficie pueden ser productos naturales (aceites, pimentón, plantas aromáticas, vino…) como elementos artificiales (ceras, parafina o materiales poliméricos “preparados y autorizados para el recubrimiento de la corteza, entre otros).”

Debido a esto, lo aconsejable es saber diferenciar entre recubrimiento natural o artificial.

“Conviene distinguir, aquellos quesos que llevan la corteza pintada como protección para los mohos”, explica a Business Inisider vía correo electrónico el maestro afinador Jose Luis Martín, al frente de la quesería QAVA en Madrid. “En este caso, no es comestible y debe figurar en la etiqueta”, añade.

Una forma de conocer si una corteza de queso puede comerse es “metiendo la uña en la corteza”, recomienda el experto quesero. Si “sale una fina capa plastificada” su elaboración se basa en materiales artificiales, y por tanto, no debería ser consumida.

Qué cortezas de queso son comestibles

En los quesos jóvenes de corteza limpia y sin tratar “se puede comer la corteza sin ningún problema”. Este sería el caso de quesos como el de Tetilla, Nata de Cantabria, o Arzúa-Ulloa, según recogen las indicaciones de Martín.

Otros ejemplo de corteza comestible se encuentra en los quesos enmohecidos superficialmente, de color blanco o verde azulados, tipo Camembert o Rulos de cabra, “que se pueden comer sin problemas”.

En este caso, la única advertencia a tener en cuenta radica en su sabor. Pues, como explica el maestro afinador, “cuando estos quesos están muy evolucionados y desprenden un olor intenso, la corteza adquiere un sabor muy picante y amargo“.

Algo similar ocurre con quesos duros ya muy madurados. De acuerdo al consejo de Jose Luis Martín, a pesar de tratarse de una corteza natural, y por tanto como tal comestible, en general esta tiende a ser ” dura, seca y con gusto a jabón, fruto de la oxidación de las grasas”, que podría no resultar agradable a la boca.

Otra de las cortezas de queso no recomendables de comer, debido a su sabor, es la de los quesos azules.

Como advierte Martín, “suelen ser muy agresivas al paladar, con notas pútridas y jabonosas” sobre todo cuando el producto posee “algo de cerco de color marrón u oscuro”.

Pero en este caso también, todo dependerá del sabor que le guste a tu paladar.

*Artículo original publicado en Business Insider

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Sobre el autor

Cristina Fernández Esteban

Licenciada en periodismo. Entusiasta de la tecnología, la literatura y el café.