Nadie puede discutir la imponencia de ciertos animales. Contemplar un gorila, una ballena o un león resulta en sí mismo toda una experiencia.

Pero, cada vez quedan menos oportunidades de poder recrearnos con la maravillosa visión de estas criaturas.

De seguir así es hora de empezar a imaginar un mundo en el que tigres, orangutanes o rinocerontes han dejado de existir.

Y eso solo hablando de algunos de los grandes animales más famosos. Si incluimos especies menos llamativas, como peces, insectos o anfibios la lista de animales en peligro se vuelve terroríficamente larga.

Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN por sus siglas en inglés.), un total de 30.000 especies, tanto animales como vegetales, están amenazadas con la extinción. 

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Ante esto alguien práctico podría pensar que es el curso natural de la historia.

Y cierto es. Las especies se extinguen constantemente y ya son cinco las extinciones masivas presenciadas por nuestro planeta. Aunque siendo justos, también cabe resaltar que la última sucedió hace 65 millones de años. Sí, cuando desaparecieron los dinosaurios.

Desgraciadamente para algunas voces, la siguiente parece haber empezado ya. Y en este caso, nosotros tenemos algo que ver.

La actuación del hombre, la contaminación y la destrucción de hábitats está llevando a un buen número de especies animales a una situación crítica, que el cambio climático está potenciando.

De acuerdo a un estudio de 2015, la tasa de extinción se estima que se ha multiplicado por cien en el último siglo.

Y no ponerle remedio podría salir caro. No solo se trata de la ternura o la compasión que los animales pueden despertar en las personas. O de imaginar lo triste que sería un mundo sin pandas.

Obvio es que cuanto más amplios y variados son nuestros ecosistemas más beneficioso es el mundo que habitamos para nosotros también.

Según los datos recogidos por un extenso artículo de la BBC sobre la importancia de salvar a las especies,” su pérdida [de especies] sin control eliminaría el 18% de la producción económica mundial para 2050″, de acuerdo a un estudio de 2010.

La biodiversidad es esencial para el “funcionamiento sostenible de los ecosistemas agrícolas, forestales y naturales de los que dependen los humanos”. Para hacerse una idea, hasta un tercio de la producción mundial de alimentos depende directa o indirectamente de la polinización de insectos.

El problema, como ya hemos visto, es que actualmente asistimos a una desaparición de especies más acentuada de lo que cabría esperar.

Recién entrados en 2020 y con la urgencia climática por fin recibiendo la atención que merece, hemos recopilado 5 especies animales que fueron declaradas en extinción en la última década.

Zampullín del Aloatra declarado extinto en 2010

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Un ejemplar disecado en el zoo de Zúrich. Totodu74/Wikimedia Commons

En 2010 Birdlife declaraba extinto al zampullín del Aloatra, un ave originaria del lago de Madagascar del que toma su nombre.

Debido al pequeño tamaño de sus alas no estaba capacitada para volar grandes distancias, de ahí su reducido hábitat limitado casi en su totalidad a ese gran lago.

En cuanto a las causas que conllevaron su extinción, estas se debieron a la acción humana. La introducción de peces carnívoros en el Aloatra y al uso de redes de nailon por parte de los pescadores terminó provocando la desaparición del ave.

Su último avistamiento fue en 1985 cuando se vieron dos ejemplares sobre el lago. Años antes, en 1982, se llegaron a ver hasta 12 de estas aves.

Rinoceronte Negro de África Occidental declarado extinto en 2011

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Un rinoceronte africano. Pxfuel

Un tercio de las subespecies de rinoceronte africano ya se ha extinguido definitivamente, y todo apunta a que la misma suerte podrían correr otras como el rinoceronte blanco o el rinoceronte negro, catalogados en peligro crítico.

En 2018 fallecía el último macho de rinoceronte blanco del mundo. Ahora únicamente viven 2 ejemplares, pero ambos son hembras. Si bien todo apunta a un final trágico, buenas noticias llegaban en septiembre de este año cuando se conocía que la comunidad científica había logrado desarrollar embriones viables de esta especie.

En lo que refiere al rinoceronte negro, su población ha descendido en más un 80% en las últimas tres generaciones, aunque parece que poco a poco se está consiguiendo detener el descenso.

Pero ningún golpe de suerte tuvo el rinoceronte negro de África Occidental (Diceros bicornis ssp. longipes) especie que fue declarada extinta en 2011, aunque los temores por su desaparición ya aparecieron en 2006.

En aquel año investigaciones científicas en Camerún, su último refugio geográfico, no obtuvo ningún avistamiento o resultado que demostrara la existencia de ejemplares vivos, aunque sí se encontraron “evidencia de posible caza furtiva” de animales.

La desaparición y situación crítica de la mayoría de especies de rinoceronte está relacionada en gran parte con la acción del hombre y más concretamente con la caza furtiva de estos animales para la posterior venta de sus cuernos en el mercado negro.

“En los últimos años, el número de rinocerontes abatidos se ha disparado de manera dramática y si antes de 2007 los furtivos mataban no más de 15 ejemplares cada año, en 2014 se registraron 1.215 muertes”, declaraba  Luis Suárez, responsable del Programa de Especies de WWF España a RTVE en un reportaje de 2015.