Innovación

Científicos suecos estudian cómo los bosques de coníferas pueden enfriar el clima

Bosques de coníferas

Científicos suecos estudian cómo los árboles coníferos podrían ayudar a contrarrestar los efectos del calentamiento global y limitar el ascenso de las temperaturas previsto para las próximas décadas.

Son muchos los experimentos que están teniendo lugar en la actualidad para buscar soluciones que mitiguen, ralenticen o palíen las catastróficas consecuencias medioambientales del cambio climático, una debacle global cuya fecha límite para que no sea totalmente irreversible ha sido fijada por la comunidad científica en 2030. Actualmente se desarrollan nuevos métodos para generar lluvia y paliar la sequía, algoritmos para controlar los cultivos o predecir desastres naturales, y numerosos proyectos para mejorar y abaratar el almacenamiento de energías limpias como la solar o la eólica.

Para contener el ascenso de las temperaturas propiciado por el calentamiento global -cuyas consecuencias van desde la extinción masiva de especies a la subida del nivel del mar, el deshielo de glaciares o la desertificación de la tierra-, científicos suecos de la Universidad de Lund están estudiando cómo los bosques de abeto pueden tener la llave contra el cambio climático. La clave reside en los terpenos, unos compuestos orgánicos que abundan en la resina de coníferas, responsables de dar ese aroma característico a abetos, abetos y pinos.

LarvalBot, el robot submarino que puede salvar los arrecifes de coral

Al ser liberados a la atmósfera, estas minúsculas partículas interactúan con la humedad para contribuir a formar nubes que reflejan la luz solar lejos de la superficie del planeta. La ubicación de los bosques es relevante: “depende de dónde crece el bosque y de qué tipo de bosque es. En las partes del sur del mundo, los árboles son mejores para contrarrestar el calentamiento global que en el norte”, apuntó a Reuters Adam Kristensson, uno de los científicos responsables del estudio.

Los bosques cubren casi el 70% de Suecia y desempeñan un papel único en la influencia del clima. Los árboles absorben dióxido de carbono dañino de la atmósfera y emiten gases reactivos que forman partículas de aerosol orgánico secundario (SOA). Es la abundancia de estas partículas en el aire las que ayudan a que se formen las nubes que bloquean la luz solar.

Las coníferas gestionadas comercialmente, que están muy extendidas en los países nórdicos, producen una alta concentración de SOA en comparación con muchos otros tipos de árboles. La investigación sueca busca resolver la pregunta de si plantar más bosques podría tener un efecto de enfriamiento sobre la temperatura global del clima, algo urgente si tenemos en cuenta que el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial 2019 clasifica el fracaso en la mitigación del cambio climático como el segundo mayor peligro que enfrenta el mundo en este año.

Por ejemplo, las cifras publicadas por el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil muestran las tasas más altas de deforestación en el Amazonas durante una década. A pesar de la oposición de los ambientalistas, el país sudamericano vio aproximadamente 7.900 kilómetros cuadrados de selva tropical destruida entre agosto de 2017 y julio de 2018.

Fuente | We Forum

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.