Innovación

Desarrollan vacunas orales que se disuelven en la boca

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Una fina película desarrollada en la Universidad de Austin inspirándose en la forma en que el ADN de algunos seres vivos se puede preservar durante millones de años en ámbar tiene una gran aplicación: vacunas que se disuelven en la boca.

Un grupo de científicos dirigido por María Croyle ha desarrollado una película de disolución rápida con grandes aplicaciones futuras para administrar medicamentos biológicos por vía oral. Además de que no requiere refrigeración, los ingredientes para elaborar este fino material son económicos y su proceso de creación, sencillo.

Este método “podría hacer que las campañas de vacunación sean mucho más asequibles. Grandes cantidades podrían enviarse y distribuirse fácilmente dada su forma plana y que ahorra espacio”, señaló la autora a la revista Science Alert. El recorrido de esta novedosa tecnología médica hasta nuestros días es largo, ya que su desarrollo comenzó en 2007 por la demanda de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

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La inspiración provino de una idea que a muchos les recordará a la emblemática película Parque Jurásico: el delgado material tiene un funcionamiento muy similar a la forma de preservar el ADN de los insectos en ámbar. Muchas de las primeras formulaciones elaboradas mataron al organismo a medida que la película se formó o lo cristalizaron durante el almacenamiento. Se necesitaron 450 intentos en un año para encontrar la receta que usan hoy.

El trabajo también fue arduo para simplificar el proceso y acelerar el secado. Uno de los principales puntos fuertes es su posibilidad de almacenamiento a temperatura ambiente.

Desarrollan vacunas orales que se disuelven en la boca

Crédito: Science Advances

Esta respuesta llegó cuando descubrieron películas que contenían virus de su proyecto de vacuna contra el Ébola, elaborada hace tres años, almacenadas en el banco de laboratorio. Por capricho, rehidrataron estos dispositivos y los probaron con el fin de saber si la vacuna todavía era capaz de inducir una respuesta inmune. Para sorpresa del equipo, el 95% de los virus en la película todavía estaban activos. “Para lograr este tipo de vida útil de una vacuna no refrigerada fue sorprendente”, apuntó Croyle.

El nuevo método de vacunación también es menos contaminante, ya que las campañas convencionales de vacunación dejan innumerables jeringas y envases, incrementando la producción de residuos plásticos, muchos de los cuales no se reciclan. Este proyecto sostenible, económico y funcional permite que estas películas para vacunas se distribuyan solamente con un sobre. Una vez ingerida, ni rastro.

El estudio fue publicado en Science Advances.

Fuente | Science Advances

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.