Innovación

Este brazo robótico es el primer paso hacia la autoconciencia de las máquinas

Este brazo robótico es el primer paso hacia la autoconciencia de las máquinas

La IA sigue avanzando a pasos agigantados: investigadores de la Universidad de Columbia han desarrollado un brazo robótico capaz de construir su autoimagen desde cero, primer paso para la conciencia de las máquinas.

Aunque parezca ciencia ficción, ya es realidad: los investigadores de la Universidad de Columbia han presentado un brazo robótico articulado, descrito en un nuevo artículo en la revista Science Robotics y capaz de aprender a operar sobre sí mismo mediante la experimentación, sin programación sobre física, geometría o construcción propia. 

“Esto es quizás lo que hace un niño recién nacido en su cuna, ya que aprende lo que es”, afirmó en el comunicado de prensa Hod Lipson, profesor de ingeniería mecánica que trabajó en el proyecto, en un comunicado de prensa. “Conjeturamos que esta ventaja también puede haber sido el origen evolutivo de la autoconciencia en los humanos. Si bien la capacidad de nuestro robot para imaginarse a sí misma es aún cruda en comparación con los humanos, creemos que esta habilidad está en el camino hacia la autoconciencia de la máquina”. Con muchos desafíos éticos por delante, este avance puede allanar el camino de toda una revolución para la robótica.

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Mientras que los animales -tanto humanos como no humanos- adquieren y adaptan su imagen de sí mismos a lo largo de su vida gracias a la autoconciencia, la mayoría de los robots aún aprenden utilizando simuladores y modelos proporcionados por humanos, o mediante pruebas y errores laboriosos que requieren tiempo. Sin embargo, este nuevo autómata aprende qué es, desde cero, sin ningún conocimiento previo. Inicialmente, no sabe cuál es su forma, pero tras un breve período de “balbuceo”, y en aproximadamente un día de computación intensiva, el brazo robótico crea una auto-simulación, que puede emplear a nivel interno para contemplar y adaptarse a diferentes situaciones, manejar nuevas tareas y detectar y reparar daños en su propio cuerpo.

“Si queremos que los robots se vuelvan independientes, para adaptarse rápidamente a los escenarios imprevistos por sus creadores, es esencial que aprendan a simularse”, subrayó Lipson. Para el estudio, establecieron cuatro grados de libertad para el autómata: inicialmente, el robot se movió al azar y recogió aproximadamente mil trayectorias, cada una de las cuales comprendía cien puntos. Luego, el robot utilizó el deep learning, una técnica moderna de aprendizaje automático, para crear un auto-modelo. Los primeros fueron bastante inexactos, y el robot no sabía qué era ni cómo estaban conectadas sus articulaciones.

Tras 35 horas de entrenamiento el brazo robótico fue capaz de recalibrar su posición original en un sistema de circuito cerrado, siendo capaz de agarrar objetos en lugares específicos en el suelo y depositarlos en un receptáculo con un 100% de éxito. Incluso en un sistema de bucle abierto, que implica realizar una tarea basada completamente en el modelo interno, sin ningún tipo de retroalimentación externa, el robot pudo completar la tarea de selección y colocación con una tasa de éxito del 44%. “Eso es como tratar de tomar un vaso de agua con los ojos cerrados, un proceso difícil incluso para los humanos”, observó el autor principal del estudio, Kwiatkowski, un estudiante de doctorado en el departamento de informática que trabaja en el laboratorio de Lipson.

El robot también se usó para otras tareas, como escribir texto usando un marcador. Para probar si el auto-modelo podía detectarse daño a sí mismo, los investigadores imprimieron en 3D una parte deformada para simular el daño y el robot pudo detectar el cambio y volver a entrenar su auto-modelo, siendo capaz de reanudar sus tareas con poca pérdida de rendimiento. Lipson y Kwiatkowski son conscientes de las implicaciones éticas. “La autoconciencia conducirá a sistemas más resistentes y adaptativos, pero también implica cierta pérdida de control. Es una tecnología poderosa, pero debe manejarse con cuidado”, advierten.

Fuente | Futurism

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.