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Así tributa la indemnización por despido en la declaración de la renta

Así tributa la indemnización por despido en la declaración de la renta

Te explicamos cómo tributa la indemnización por despido en la declaración de la renta, la cual se considera un rendimiento de trabajo. Siempre que cumpla una serie de requisitos, se considerará una renta exenta en el IRPF.

La mayoría de trámites relacionados con un despido que tienes que hacer en tiempo récord, como decidir si denuncias o solicitar el paro. Con la fiscalidad del despido no ocurre lo mismo. Como con cualquier cuestión relacionada con la declaración de la renta, Hacienda siempre te pedirá cuentas de un año para otro.

Por una cosa debes tener clara: hay que incluir la indemnización por despido en la declaración de la renta (siempre que no cumpla ciertos requisitos). Saber cómo hacerlo y cuándo es obligatorio puede marcar la diferencia.

Cómo tributan las indemnizaciones por despido

Las indemnizaciones por despido tributan en la renta como parte de los rendimientos del trabajo. Es decir, se suman a tu salario y al paro que cobres para pagar impuestos en la base general del IRPF.

Por fortuna, estas indemnizaciones también están exentas en el IRPF siempre que cumplan ciertos requisitos. En estos casos, el dinero que te pague la empresa al despedirte no tendrás que incluirlo en la renta y tampoco pagarás impuestos por él.

Las condiciones para que la indemnización esté exenta en la renta son:

  • Que la indemnización no supere las cantidades que establece el Estatuto de los Trabajadores.
  • Que la cuantía la establezca un juez tras impugnarse el despido (en caso de que supere lo marcado por el Estatuto de los Trabajadores).

Además, también existe un límite total exento de 180.000 euros. Toda cantidad que supere esa cifra tendrá que incluirse en la declaración de la renta.

Esta regla se aplica a todos los tipos de despido, independientemente de las causas e incluso a los despidos colectivos.

La excepción a esta regla es la indemnización por fin de un contrato temporal, que no está exenta de tributar en el IRPF independientemente de su cuantía.

Los límites en las indemnizaciones según el Estatuto de los Trabajadores

Más allá del límite de 180.000 euros para tener que tributar por la indemnización por despido, es importante conocer los máximos legales que el Estatuto de los Trabajadores marca para cada tipo de despido.

El cálculo de la indemnización se hace en función del tipo de despido. Para un despido objetivo esta indemnización es de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 mensualidades con carácter general.

En caso de que el despido sea improcedente, la indemnización aumenta hasta los 33 días por año trabajado hasta un máximo de 24 mensualidades por el tiempo que lleves trabajando desde el 12 de febrero de 2012. Para los periodos anteriores la indemnización por despido sube hasta los 45 días por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades.

En un ERE la indemnización mínima es también de 20 días por año trabajado, pero puede ser mayor según el pacto al que se llegue con la empresa.

El dinero que cobres por la indemnización por despido no tributará en la renta siempre que esté dentro de estos límites y no supere los 180.000 euros.

Cómo tributa el exceso de los 180.000 euros

Las cantidades del despido que sí pagan impuestos tributan dentro de las rentas del trabajo, de manera que se sumarán al salario que hayas cobrado y también al paro al hacer la renta.

De hecho, la casilla de la renta en la que hay que incluir esas cantidades que superen los 180.000 euros es la misma que la del salario y está en el apartado A.

Después, esas rentas tributarán según los tramos generales del IRPF.

¿Hay que tributar por el finiquito?

El finiquito y la indemnización por despido son dos conceptos diferentes. El primero es la sum de las cantidades que la empresa te debe en concepto de salario y vacaciones no disfrutadas, entre otras cosas. Ese dinero no está exento de tributar en el IRPF como sí ocurre con el despido.

El finiquito incluirá su propia retención de IRPF y se sumará a los rendimientos del trabajo en la renta.

Cuidado con el paro: la otra consecuencia del despido en la renta

Por último, el despido tiene una consecuencia adicional en la renta: es fácil que estés obligado a presentar el IRPF.

La razón es que el paro es un segundo pagador para Hacienda y al contar con dos pagadores, los límites para no hacer la renta cambian. En concreto, pasan de los 22.0000 euros de un pagador a 14.000 euros si has cobrado más de 1.500 euros del segundo y siguientes pagadores.

Salvo que hayas cobrado el paro durante dos meses o menos, es muy fácil que debas hacer la renta, que además puede salirte a pagar. El SEPE apenas aplica retención de IRPF sobre la prestación del desempleo y eso afecta al resultado de la renta aumentando las posibilidades de que salga a pagar.

Esto también se aplica a los ERTE.

*Artículo original publicado en Business Insider

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