Tecnología

Intel invertirá 4.254 millones de euros en sus plantas de producción al sur de Israel

Intel obtuvo un 7% menos de beneficios en 2017

Intel está planeando una inversión milmillonaria -de unos 18.000 millones de shekels (4.254 millones de euros)- para mejorar sus plantas de fabricación en la zona de Kiryat Gat, en el sur de Israel.

Construir semiconductores no es tarea sencilla, más es toda una aventura en miniatura donde la precisión y la tecnología se dan la mano en forma de procesador, tarjeta gráfica o lo que surja. Tanta magia cobra vida en plantas de producción de extraordinaria complejidad, cuyo mero mantenimiento es en sí mismo un desafío de magnitudes épicas. Imaginen actualizar esas instalaciones para seguir a la vanguardia de la técnica.

Para muestra, un botón. Intel está planeando una inversión milmillonaria -de unos 18.000 millones de shekels (4.254 millones de euros)- para mejorar sus plantas de fabricación en la zona de Kiryat Gat, en el sur de Israel. La cantidad puede sonar asombrosa, que lo es, pero también se trata del precio justo por la actualización de todos los sistemas de esas fábricas y el impulso al ecosistema de proveedores locales de la multinacional norteamericana de aquí a 2020.

La noticia, confirmada por el Ministerio de Finanzas israelí, supone una de las mayores inversiones protagonizadas por un agente estadounidense en suelo judío de los últimos tiempos. Y, como todo en esta vida, la decisión guarda respuesta no solo en una necesidad inmediata de Intel, sino también en la particular política impositiva de ese país.

Intel pierde el liderazgo de la industria de semiconductores que ostentaba ¡desde 1992!

No en vano, Intel disfruta actualmente de una tasa impositiva reducida de tan solo el 5% pero, gracias a realizar tamaña aportación al modelo productivo israelí, gozará de esta privilegiada situación hasta el año 2027. Igualmente, asegura Reuters, el Gobierno local podría aportar unos 700 millones de shekels (165 millones de euros) a la compañía estadounidense en forma de subvención por sus esfuerzos.

¿Y a qué tanto empeño en esta inversión? La lógica indica que si Intel cuenta con una fábrica más moderna, mejor equipada y más eficiente, ésta será capaz de producir más unidades por hora, de mayor valor añadido y a un menor coste relativo. La fórmula perfecta de la Coca-Cola, vaya.

Pero es que, además, en el caso de Intel hablamos de una de las compañías con presencia industrial en Israel con más peso sobre el tejido económico de ese lugar. No en vano, la multinacional produce bienes y servicios por valor de 3.600 millones de dólares en exportaciones desde Tierra Santa al mundo, el equivalente al 8% de todas las exportaciones locales de alta tecnología.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.