Social Media

¿Tiene Twitter sesgo ideológico? Y, ¿qué hacemos si es así?

Escrito por Marcos Merino

Hablamos con Víctor Sánchez del Real, consultor y profesor de comunicación política, sobre la polémica en torno al posible sesgo de Twitter a la hora de censurar unas u otras cuentas. Pocas horas después, la red social ha bloqueado la cuenta de COVITE, a modo de involuntario ejemplo de su tesis.

Hoy, Twitter ha bloqueado sin razón aparente las cuentas de COVITE (el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco) y de su presidenta, Consuelo Ordoñez (hermana del líder del PP asesinado por ETA). Esto no sólo está generando una fuerte polémica por el hecho en sí, sino que es percibido por muchos como la guinda de un pastel poco apetitoso que Twitter llevaría tiempo cocinando mediante la técnica de aplicar, a la hora de moderar contenidos, varas de medir distintas según la supuesta ideología de cada cuenta.

Casualmente, unas pocas horas antes de que esto ocurriera, tuvimos ocasión de charlar con Víctor Sánchez del Real, profesor de comunicación política en IE University y consultor en Elocuent, sobre los debates en torno a la censura en Twitter y sobre el movimiento de usuarios que esto podría estar provocando a otras plataformas. En realidad, el objetivo original era escribir un artículo sobre Gab.ai, la “alternativa conservadora” a Twitter. Pero el análisis de Sánchez del Real y la propia actualidad animan a reconducir la temática del artículo.

Primer problema: las redes tienen propietarios

“Evidentemente, las redes sociales son canales privados, propiedades de alguien que es muy libre de tomar las decisiones sobre los contenidos que circulan por dicho canal”, afirma nuestro interlocutor al otro lado del teléfono. “Pero eso es incompatible con la imagen de neutralidad que han tratado de mantener: la realidad es que han venido siendo, han sido hasta ahora y es seguro que van a ser decisores de determinadas ideas y posicionamientos”.

Sánchez del Real echa en cara que aquellos líderes de Silicon Valley que se han presentado este tiempo como adalides de la libertad gracias sus redes “abiertas a todas las ideas”, hayan ido reconociendo sin excepción en los últimos meses que su sesgo político se inclina hacia la izquierda. Menciona el caso de Jack Dorsey (CEO de Twitter), que afirmaba hace un mes “tenemos que demostrar constantemente que no estamos agregando nuestro propio sesgo, lo que reconozco plenamente es que… es más de izquierda”.

“¿Qué ha pasado?”, prosigue Sánchez. “Que cuando ha habido revuelo por una cierta intervención de poderes extranjeros, en medio de dicho revuelo se les ha presentado la oportunidad de tomar decisiones drásticas sobre aquellas cosas que les son más ‘antipáticas’ desde un punto de vista personal e ideológico. Sin entrar en teorías conspiranoicas, lo cierto es que entramos en una fase nueva en la que estas redes muestran que no son lo que decían ser (abiertas a todas las ideas)”.

Segundo problema: grupos organizados que aprovechan errores tecnológicos

“Se están combinando en estas plataformas dos actores: por un lado, los responsables de las propias plataformas, pero también movimientos organizados de denuncia que tratan de eliminar cuentas de signo contrario. Y quien se está moviendo enormemente en el mundillo tuitero (en todos los países, aunque en EE.UU empiece a equilibrarse en este aspecto) son los grupos de izquierdas, que están aprovechando las disfunciones que tiene la plataforma”.

Sánchez se refiere aquí a la polémica de días pasados por el bloqueo de numerosas cuentas denunciadas por emplear en algún tuit el verbo “matar” de forma supuestamente amenazante, sin considerar el contexto. “Los algoritmos son muy tontos o están siendo usados muy perversamente”, sentencia, y recuerda otros agujeros como el que permite denunciar tuits usando el nombre de otro usuario. Como ejemplo de los grupos “con un nivel de organización reseñable” menciona otra polémica reciente, la del #FACUOgate, que implicaría a varios ‘influencers’ progresistas en la denuncia masiva y filtración de datos personales de tuiteros ‘de derechas’.

Un empleado de Twitter desactiva la cuenta de Trump antes de dejar la compañía

Redes ocupadas, contenido secuestrado

“¿Qué reto se plantea, entonces? Nosotros, en Elocuent, siempre planteamos a nuestros clientes que hacen planes de contenido que tengan mucho cuidado de entender que junto a los medios pagados, ganados y propios [una clasificación habitual en el ámbito del content marketing], yo siempre digo que hay otro tipo de medio: el okupado“. Se refiere aquí a nuestras cuentas de Twitter o nuestros canales de Youtube, que el usuario usa y gestiona sintiéndose su propietario, pese a que la realidad es que le pueden echar de esas cuentas en cualquier momento.

Y es que “todos hemos aceptado convertir en propietarios de nuestros contenidos a las plataformas a las que los subimos“, y eso nos lleva a otro peligro que el usuario no suele valorar. “Yo he visto compañías que renuncian a tener web corporativa para sus contenidos, y que lo fían todo a publicar en redes como Facebook y Twitter”. Así, en cualquier momento, todo el contenido que han ido generando puede quedar en manos de otros, y desaparecer.

Pero eso puede tener otros efectos aún más perversos: “Si a ti, con tu cuenta abierta, te acusaran ahora de haber escrito en el pasado un tuit racista, te podrías defender aportando el resto de tuits que dotan de contexto a aquél. Pero si el contenido queda en manos de la plataforma, es esa compañía la que elige cómo mostrarte ante el mundo”. Sánchez lo tiene claro: él siempre recomienda controlar nuestro contenido y utilizar las “redes okupadas” únicamente para la difusión de los mismos.

¿Tienen futuro alternativas como Gab.ai?

“Ahora crece la percepción de esos riesgos y empiezan a aparecer soluciones alternativas. […] Lo que estamos viendo es que mucha gente se ha mudado parcialmente a alternativas más o menos espontáneas como Gab.ai: tienen un pie en Twitter y otro en esta nueva red que promete mantener a sus usuarios libres de censura”. Pero… ¿tienen futuro estas alternativas?

Esto es una cuestión de masa crítica. Si se da, el tránsito de usuarios puede ser cuestión de semanas. […] Así ocurrió con el paso de MSN Messenger a Tuenti, y de Tuenti a Twitter. […] Al final todo depende de los ‘early adopters’“, afirma, en referencia al pequeño grupo de usuarios avanzados que arrastran a grupos más o menos amplios de usuarios detrás de ellos. El propio Sánchez, que sólo tiene en Gab.ai un mensaje publicado hace varios anunciando que ha decidido “ir reservando mi sitio en Gab”, sin más actividad posterior, cuenta con más de 200 seguidores en dicha red.

Sánchez cuestiona no sólo el papel de las plataformas sociales, sino también de lo que él llama “metaplataformas, es decir, Apple y Google, que son quiénes distribuyen las apps [y que han expulsado a Gab de sus tiendas de aplicaciones]. ¿Puede una plataforma crecer si recurrir a una app (y sin obligarte a rootear el iPhone)? Esa es la duda con respecto a Gab.ai”.

Tuit de Víctor Sánchez del Real, publicado tras el bloqueo de la cuenta de COVITE

Imagen principal | Phil Richards

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.