Seguridad

¿Biohacking o bioterrorismo? La delgada línea que separa ambos conceptos

Biohacking

¿Pueden algunos experimentos caseros en materia biotecnológica volver a expandir el virus de la viruela humana? ¿Tiene sentido que cualquier ciudadano pueda ‘jugar’ a modificar su ADN sin saber las consecuencias de sus actos? Biohacking a debate científico.

Comencemos con una pequeña dosis de definiciones. Biohacking, entendido como un movimiento biotecnológico social a través del cual los ciudadanos comunes (biohackers) realizan experimentos similares a los que se efectúan en instituciones de investigación. El origen de esta tendencia está en otro concepto que conviene detallar, la ‘Biología do-it-yourself’ (Biología DIY): biología hecha en casa que intenta demostrar que un individuo no necesita ser científico para aportar algo al conocimiento humano o resolver problemas de la sociedad.

¿Qué pasa cuando combinamos avances de última generación en materia biológica con trabajos realizados por individuos con poca o ninguna experiencia en investigación, pero a su vez dirigida por científicos de amplia trayectoria? “Experimentos irresponsables y casos que rozan el bioterrorismo”.

Así lo asegura Santiago Guerrero, doctor en Biología Molecular y Celular e investigador senior en el Centro de Investigación de Genética y Genómica (CIGG) de la Universidad Tecnológica Equinoccial de Ecuador, en un texto publicado por la red DICYT.

“El lado oscuro del biohacking está personificado por individuos que se autoadministran terapias biológicas nunca antes probadas en seres humanos”, explica el profesor. El ejemplo más claro lo llevó a cabo un individuo que se inyectó todo lo necesario para editar su genoma. Su objetivo era sencillo: aumentar su masa muscular. Para ello utilizó la técnica CRISPR-Cas9, que anularía la expresión del gen de la miostatina. “Dicho gen expresa una proteína que inhibe el crecimiento de las células musculares; sin embargo, el resultado no fue el deseado y aún se desconocen las consecuencias que este experimento pudo tener en su organismo”, asegura Guerrero.

El auge de la biología sintética y el biohacking

Otro caso controvertido se dio a partir de una publicación del grupo de David Evans en enero de 2018 en la revista PLOS One. “El artículo mostraba cómo, a partir de secuencias de ADN sintético, se pudo reconstruir el virus de la viruela equina”, indica este experto. “Aunque este virus es inocuo para el ser humano, el artículo da las bases para la reconstrucción de cualquier poxvirus, incluido el de la viruela humana. Este último, ya erradicado por completo, tuvo en su día una alta tasa de mortalidad y fue causante de grandes epidemias en todo el mundo”.

Todo esto puede resultar meramente anecdótico siempre y cuando estas técnicas no caigan en malas manos, “ya que las consecuencias de un mal uso de la ciencia DIY con fines destructivos podría tener efectos nefastos en la sociedad y en la ciencia”, sentencia Santiago Guerrero. Afortunadamente, es muy improbable que se lleguen a reconstruir virus de este tipo, “ya que las empresas de síntesis controlan sus pedidos y existen prohibiciones legales sobre este tipo de prácticas”. 

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.