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España invertirá 478 millones en la reutilización de aguas residuales

España invertirá 478 millones en la reutilización de aguas residuales

España invertirá 836 millones de euros entre 2018 y 2020 para el próximo plan de economía circular. De este presupuesto, la reutilización de los recursos hídricos, clave para afrontar problemas como la sequía, se lleva el 60%.

La economía circular es un modelo fundamental para lograr que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor, eliminando deshechos y dependencia de nuevas materias primas al mantener los activos y materiales existentes dentro del ciclo de producción. España también quiere transitar desde la economía lineal y subirse al carro con el paquete de medidas recogido bajo la Estrategia de Economía Circular 2030, cuyo borrador ya ha sido ultimado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente y se encuentra disponible en la página web del MAPAMA.

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Así, en el período 2018-2020 nuestro país destinará 836 millones de euros a esta esta estrategia de economía circular, cuyo principal propósito es cumplir con las exigencias de la UE en lo tocante al reciclaje, la reutilización de recursos, las medidas contra la basura marina copada por los plásticos o los baremos ecológicos y sostenibles para los procesos de contratación pública.

Del dinero invertido, un 57% irá a parar a la reutilización de aguas residuales, fundamental para hacer frente al grave problema estructural de la sequía, que tiene efectos devastadores tanto sobre la economía como especialmente sobre el medio ambiente, convirtiéndonos en el país más árido de Europa. Pese a ello, carecemos de infraestructuras como las plantas de depuración que permitan aprovechar este tipo de aguas para consumo humano, instalaciones que sí existen en otros lugares como California, Singapur o Namibia.

Aguas residuales reutilizadas: un recurso hídrico fundamental

Salvo ante una catástrofe, en España está prohibido el consumo humano de estas aguas regeneradas por el Real Decreto 1620/2007, que fija los posibles usos de este recurso: urbanos, agrícolas, recreativos, industriales o ambientales. En la actualidad, el 71% de las aguas residuales regeneradas están destinadas a aplicaciones agrícolas. Con la entrada en vigor de este plan se pretende eliminar barreras normativas, difundir las ventajas de este reaprovechamiento y establecer nuevas vías de financiación e investigación.

Uno de los principales problemas es la reticencia que todavía muestran muchos agricultores ante este recurso hídrico, aunque las investigaciones señalan que este agua es similar a la subterránea o a la recogida en embalses o ríos. Ya que el cambio climático nos empuja a una gestión más inteligente y cuidada de los recursos, ya han surgido iniciativas en Alicante o el País Vasco para aprovechar el agua reciclada para el riego de zonas agrícolas o usos que no precisan agua potable, como los jardines y los parques públicos.

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Expertos como el climatólogo Martín-Vide o el divugador ambiental José Luis Gallego destacan que será preciso reducir la superficie de regadío, que acapara un 70% del agua disponible– y virar el modelo hacia una agricultura sostenible. También es muy importante poner en práctica la concienciación ciudadana que propicie un consumo más responsable del agua y otros recursos naturales.

Puedes consultar el Plan de Acción sobre la estrategia Española de Economía Circular 12/02/18 en el siguiente enlace.

Fuente | El Confidencial

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.