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Portugal dice adiós a los cobradores del frac

Los cobradores del frac, prohibidos en Portugal

Los cobradores del frac se quitarán el frac en Portugal: ya no podrán llevar el emblemático traje ni disfrazarse de panteras rosas, superhéroes u otras propuestas extravagantes debido a una propuesta de ley que limita sus acciones.

Los cobradores del frac verán muy limitada su actividad en el país vecino. De hecho, el frac quedará eliminado como posible vestimenda, como parte de un paquete de medidas impulsadas por el Partido Socialista, que gobierna en Portugal desde 2015. La propuesta de ley está concebida para poner coto a los métodos de cobro opresivos o de intrusión, por lo que a partir de ahora no podrán disfrazarse, acudir a domicilios de noche o emplear sistemas que ridiculicen al moroso. 

Los reclamantes extrajudiciales de deudas económicas estarán sujetos a un horario y deberán ser educados y optar por el decoro. Los coches, la megafonía u otros métodos de degradación para el moroso estarán prohibidos si la propuesta -como todo parece indicar- se aprueba en el Parlamento, estableciendo conductas obligatorias para el reclamante y normas de protección para el deudor. Los cobradores del frac no podrán perseguir a sus víctimas por la calle, insistir o hablar con los familiares del deudor e informarlos del impago.

Algoritmos de personalidad para detectar a los morosos

Esta nueva regulación dibujaría un panorama totalmente distinto y un marco muchos más estrecho para los cobradores, que no podrán relacionarse con los seres queridos del moroso. Las compañías deberán haber firmado previamente un contrato con la institución que tiene el crédito vencido, comprobar su idoneidad, disponer de un código de conducta, tener una sede física para atender al público y web con sus medios de contacto. Este tipo de empresas podrán seguir operando, ya que hace tres años una sentencia tumbó el propósito del Colegio de Abogacía de prohibir su actividad.

Todo apunta a que los cobradores del frac no volverán a pulular por ninguna oficina, ni a lucir disfraces extravagantes que llamen la atención en la vía pública, ni perseguirlos por la calle o timbrar en sus domicilios a partir de las ocho de la tarde. Tampoco podrán llevar vehículos que anuncien su actividad. Además, si su acción no tiene éxito, no podrán intentarlo de nuevo salvo que el deudor lo autorice o le informe de la apertura de un proceso judicial.

Eso sí, al menos por ahora el texto, que entró la semana pasada en el debate parlamentario, no contempla ni regula la actividad en la red, como la que lleva a cabo el O cobrador do Face, que se introduce en las redes sociales del deudor.

Fuente | El País

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.