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RV con fines sociales: concienciar sobre el dolor en Siria y ayudar a tratar el autismo

Escrito por Redacción TICbeat

Dos proyectos impulsados por U-tad pretenden dar un uso responsable a la realidad virtual con el fin de mejorar la calidad de vida de personas con trastornos del autismo y de trasladarnos al dolor de la guerra en Siria y el posterior desconcierto de los refugiados que llegan a Occidente.

En noviembre de 2016 ya había 4,12 millones de cascos de realidad virtual en los hogares de todo el mundo, con lo que esta industria ya generó más de 3.382 millones de euros en ingresos durante el pasado curso. Para este 2017, según datos de Statista, el volumen de mercado de la realidad podría superar ampliamente los 6.000 millones de euros.

Pero detrás de estos grandes números no solo hay videojuegos y experiencias inmersivas de aplicación comercial: también existen iniciativas que parten de la realidad virtual para ayudar a mejorar la calidad de vida de personas con dificultades o facilitarnos el conocimiento y la compresión de nuevos mundos.

Una vertiente social que encuentra en esta tecnología la capacidad de exponernos a situaciones límite de forma controlada y con objetivos muy definidos.

Es el caso de dos proyectos surgidos en el seno del centro universitario U-tad y sus Másters y cursos de experto en computación gráfica y realidad virtual.

El primero de ellos, denominado ‘Cenizas’, apela a nuestra empatía con personas que lo han perdido todo en la guerra de Siria, el terror que allí vivieron, y que ahora -como refugiados en Occidente- se encuentran confusas y desorientadas.

En palabras de Laura Raya, responsable de Postgrado de Ingeniería en U-tad, “queremos que el espectador pase a protagonista, que viva en primera persona y sienta como propio el dolor de las situaciones de violencia y muerte que están sucediendo en Siria”.

Para ello, la experiencia de realidad virtual nos pone en la piel de un niño sirio de cinco o seis años, quien se encuentra en una habitación en Occidente tras haber llegado como refugiado desde Siria. Mediante una serie de acciones y movimientos, el sujeto puede sentir en su propia piel los temores del pequeño ante un mundo que desconoce por completo, pero también revivir en forma de ‘flashbacks’ todo el sufrimiento de la guerra.

“De la habitación pasará a otra sala, en Siria, donde asiste a violencia, muertes y otros momentos de gran dolor que buscan la empatía en el sujeto”, añade Raya. “Queremos que la persona que participe en la experiencia sea consciente de cómo es de extraño el mundo occidental para un niño de fuera, pero también de todo lo que ha tenido que pasar allí y que para nosotros apenas nos causa impacto porque estamos insensibilizados a problemas tan lejanos para nosotros”.

‘Cenizas’ ya se presentó en la feria ESRV, organizada por U-tad el pasado 30 de mayo, con un primer capítulo de 10 minutos, pero el objetivo es crear una narrativa completa con varios episodios (incluyendo más situaciones cotidianas para nosotros, como ir al parque, que sigan la trama y sirvan de encaje para más ‘flashbacks’), con lo que todavía queda otro año más para conocer el desarrollo y el alcance completo de este proyecto.

Realidad virtual para tratar el autismo

La otra iniciativa de marcado carácter social impulsada por U-tad en el campo de la realidad virtual recibe por nombre ‘Lancelot’ y cuenta con el apoyo de la Fundación Pauta y de la financiación de la Fundación Orange. Se trata de ayudar, mediante esta tecnología, a los especialistas y centros que trabajan con personas que sufren de trastornos del espectro autista.

Estas personas tienen un mal control de sus emociones y sufren episodios de estrés traumático ante estímulos tan frecuentes para el resto de nosotros como un perro o un autobús.

La terapia habitual para tratar estos casos es la desensibilización de los sujetos ante los estímulos fóbicos, acostumbrarlos a ellos y enseñarles técnicas de relajación para cuando tengan que enfrentarse a estas fuentes de ansiedad. Sin embargo, no todos los centros pueden ofrecer este tipo de tratamientos ni hacerlo con la frecuencia necesaria para que el tratamiento sea todo lo eficaz que debiera.

José Jesus García Rueda, Coordinador de I+D de Ingeniería en U-tad, explica que la realidad virtual “permitirá replicar estos procesos de desensibilización más a menudo, en cualquier centro y con una mayor variedad de estímulos fóbicos”.

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Para ello, ‘Lancelot’ desarrollará una aproximación en la que los sujetos con autismo puedan exponerse a sus miedos de forma controlada y, como principal innovación frente a otras iniciativas similares, con una monitorización constante de su nivel de estrés gracias a la biometría.

“Los pacientes tendrán una pulsera que registrará sus datos fisiológicos (como la temperatura, el pulso o los movimientos) en todo momento, conectada además al sistema para poder adaptar automáticamente la experiencia de realidad virtual a su estado de ansiedad”, añade el profesor.

El proyecto, que comenzará a construirse el próximo otoño y verá la luz un año más tarde, pretende universalizar de este modo la realidad virtual como terapia para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con trastornos del autismo.

“A diferencia de otras iniciativas, nosotros usamos una gafa de RV al uso, más barata y accesible que una sala completa que tan solo puede desplegarse en unos pocos hospitales”, explica García Rueda. Por lo pronto, los expertos comenzarán a probar esta innovación con simulaciones de perros virtuales, capaces de acercarse más o menos a la persona, de ladrar a distintos volúmenes o de moverse a distintas velocidades.

TICbeat para U-tad

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