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El impacto social y ecológico de la ‘fast fashion’

Escrito por Marcos Merino

Adquirimos prendas de ropa 12 veces al año y esperamos encontrar siempre algo nuevo en la tienda. Por ello, la constante rotación de colecciones constituye una necesidad para líderes del sector como Zata y H&M. Pero eso no sale gratis a nivel medioambiental.

En la última década, la industria de la moda ha experimentado una revolución liderada por minoristas como Zara, Forever o H&M. Dichas marcas han sobrepasado en ventas y en rentabilidad a las anteriores líderes del mercado minorista gracias a una estrategia empresarial que permite ofrecer al consumidor medio un acceso asequible a las últimas novedades del mundo de la moda: una estrategia bautizada como ‘fast fashion’ (moda rápida) por los especialistas.

Esta técnica, cuyo nombre se ha impuesto como paralelismo con la comida basura o fast food, consiste fundamentalmente en introducir nuevas prenda que se ajustan a las últimas tendencias de la moda sin que eso les impida haber sido diseñadas y fabricadas de manera tan rápida como barata. De este modo, la rotación de las colecciones juega un papel fundamental: Inditex explica en su portal web que renueva los modelos de sus tiendas dos veces por semana.

Bienvenidos a la fiebre del consumismo acelerado en el e-commerce

Pero esta exitosa estrategia comercial también se encuentra, por otros motivos, en el punto de mira de la ONU: sus expertos califican de “emergencia medioambiental” su impacto sobre el entorno y sobre nuestra salud. Y es que la industria de la moda sólo se ve superada por la energética en el ranquin de las que mayores cantidades de agua usan durante el proceso de fabricación: es responsable del 20% de las aguas residuales que se generan en todo el mundo.

Además, la ONU también señala que ahora debemos al ‘fast fashion’ la existencia de hasta 52 micro-temporadas a lo largo del año y el hecho de que los consumidores compren más prendas de vestir que hace 18 años… pero conservando dichas prendas durante la mitad de tiempo que en el año 2000 (y, en muchos casos, llegando a no estrenarlas nunca). Hace ya 10 años, un artículo publicado en El País y titulado “Estrenar ropa dura segundos” advertía de que “Adquirimos prendas de vestir 12 veces al año y cada vez que entramos en una tienda queremos ver algo nuevo. Si no, nos aburrimos”.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.